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Domingo, 15 Mayo 2011

La calidad asistencial no se toca

 

"En términos de calidad asistencial no hay que retroceder nunca. La atención sanitaria es un derecho inalienable de los habitantes de este país"

 

Todos somos conscientes de que en tiempos de crisis tenemos que apretarnos el cinturón. En el seno de las familias que se han visto afectadas por la situación económica no ha quedado más remedio que eliminar gastos superfluos. Cada una habrá tomado sus propias decisiones, recortes que, por motivos obvios, no pasan por dejar de pagar la luz ni el agua, pero tal vez sí por prescindir de canales de televisión de pago o dejar de ir los domingos al restaurante.

Lo mismo ocurre con las administraciones públicas. Si las arcas están más vacías que antes, es necesario recortar gastos. La situación económica de la sanidad catalana –y seguramente la de otras autonomías– atraviesa momentos muy duros y el nuevo Gobierno de la Generalitat, con Artur Mas a la cabeza, ha sacado las tijeras y exige a los gestores sanitarios reducir el gasto en un 10%.

No descubrimos nada nuevo diciendo que en nuestra sanidad existe un problema de eficiencia y probablemente hay un amplio margen de ahorro. También mucho gasto superfluo. Y por ahí es por donde debería empezar a recortarse. Pero uno de los motivos que han puesto en contra del nuevo consejero de Salud, Boi Ruiz, a gran parte de los profesionales sanitarios de Cataluña es que no se ha contado con ellos a la hora de establecer por dónde hay que recortar. Es más, los planes de choque sugeridos afectarán a la calidad asistencial, algo que ni profesionales ni ciudadanos están dispuestos a tolerar.

Aun siendo asesor del Gobierno autonómico, Miquel Vilardell, posicionándose como presidente del Colegio de Médicos de Barcelona, lo dijo alto y claro: las medidas que afecten a la calidad no pueden ponerse en marcha. La gran mayoría de los médicos lo apoya. Si nuestra sanidad –la de Cataluña y la del resto de España– ha llegado al grado de excelencia que tiene actualmente, ha sido gracias al esfuerzo de muchas personas. Un esfuerzo que no debe malograrse. En términos de calidad asistencial no hay que retroceder nunca. La atención sanitaria es un derecho inalienable de los habitantes de este país. No es de cajón que, después de haber llegado a acuerdos para reducir el tiempo en lista de espera, se tomen ahora medidas que provocaran más retrasos para ser operado de cataratas o de una prótesis de cadera.

Las protestas han tenido cierto efecto. La Generalitat decidió posponer la aplicación de las medidas presumiblemente más drásticas hasta después de las elecciones municipales del 22 de mayo. A nadie se escapa que en esa decisión ha influido, al menos en parte, el temor de que la asunción de medidas impopulares pase factura en las elecciones. Pero también es importante destacar que ese aplazamiento abre las puertas a que todos los agentes del sector, incluidos los médicos y otros profesionales, se sienten a la mesa, dialoguen, opinen y discutan los pasos a seguir.

En cuanto al resto de autonomías, seguramente están pensando aquello de que «cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar». La mayoría tienen una sanidad mejor financiada que la de Cataluña, pero muchas deberán hacer recortes. Si todavía no lo han hecho público, tal vez sea porque también esperan los resultados de las elecciones autonómicas del 22-M. No obstante, si lo que ocurre en Cataluña debe servir de modelo, es importante que tengan en cuenta la posición que han tomado los médicos y los demás profesionales sanitarios. Una postura que se resume en las palabras de Miquel Vilardell: «Defender sin ningún tipo de dudas un modelo sanitario que hasta ahora ha sido de excelencia y que todos queremos que lo siga siendo».

© 2011 Ediciones Mayo S.A.

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